CGT lleva a RRHH la realidad de las condiciones laborales en Banco Santander
- CGT Banco Santander
- hace 7 horas
- 2 Min. de lectura
Este informe ha sido trasladado directamente a RRHH de Banco Santander en una reunión mantenida con la empresa, a raíz de un comentario realizado en una publicación de Ignacio Juliá, consejero delegado de Santander España.
Y no, esto no ha salido solo.
Detrás está CGT. Un sindicato que no se limita a observar, sino que actúa, denuncia y pone los datos encima de la mesa cuando toca.
Porque alguien tiene que decir lo que está pasando. Y decirlo claro.
Mientras el banco presume de resultados y mensajes motivacionales, la realidad de las condiciones laborales en Banco Santander va justo en la dirección contraria: más presión, menos plantilla y peor salario real.
Más beneficios, menos salario real
Los números no engañan:
Beneficio del banco: +116% desde 2019
Salarios de la alta dirección: +50% a +70%
Plantilla: -20%
IPC: +25%
Subida salarial plantilla: +13,5%
Resultado: pérdida clara de poder adquisitivo para la plantilla mientras el banco bate récords.
Hablar de “la mejor empresa para trabajar” con estos datos es, directamente, un chiste.
Menos personas, más trabajo (y más presión)
Con miles de puestos destruidos, el trabajo no desaparece: se reparte. O mejor dicho, se acumula.
Cierre de oficinas, concentración de negocio y modelos como la “caja avanzada” están generando:
Sobrecarga de trabajo
Desigualdad entre oficinas
Más errores (y más expedientes)
Estrés constante
Y todo esto mientras se siguen fijando objetivos comerciales que, en muchos casos, son directamente inalcanzables.
Control excesivo y presión constante
La realidad diaria incluye:
Correos constantes (6-10 al día)
Reuniones repetitivas sin sentido
Reportes manuales absurdos (cuando los datos ya existen)
Supervisión continua sin aportar valor
Todo esto no mejora resultados. Solo aumenta la presión y deteriora la salud.
Un entorno laboral que enferma
Los datos internos son claros:
Bajas psiquiátricas: +25%
Bajas neurológicas: +43,8%
La presión, la falta de apoyo y la cultura de control están generando un entorno laboral insano.
Y mientras tanto, situaciones personales delicadas siguen sin respuesta por parte de RRHH.
Incentivos: ni claros, ni justos, ni alcanzables
El sistema de incentivos es otro problema estructural:
Objetivos que llegan tarde
Cambios de última hora
Métricas que fallan
Diferencias injustificadas entre puestos
Conclusión evidente: un sistema diseñado para que no todo el mundo cobre.
Mucho discurso… y poca realidad
Mensajes corporativos llenos de valores, reconocimiento y “personas en el centro”.
Pero en el día a día:
Presión fuera de horario
Reuniones a última hora
Comentarios inaceptables
Falta de respeto al tiempo personal
Hay una desconexión total entre lo que se dice y lo que se vive.
CGT: un sindicato necesario cuando otros miran hacia otro lado
Este informe no es un gesto simbólico. Es el resultado de una forma de hacer sindicalismo:
Señalar los problemas reales
Defender a la plantilla sin rodeos
Llevar los conflictos donde hay que llevarlos
No comprar discursos vacíos
Un sindicato combativo no cae bien a todo el mundo. Pero es el único que sirve cuando las condiciones laborales se deterioran.

